Entrevista a Roberto Oliván de Tentenublo Wines

Entrevistamos a Roberto Olvián, propietario de Tentenublo Wines (C/La fuente 52-54 01380 Lanciego, Álava). Viticultor antes que bodeguero, con una personalidad única que plasma en sus elaboraciones, defiende los vinos de pueblo, paraje y parcela.

Hola Roberto, nos gustaría conocerte un poco mejor. ¿Cuánto tiempo llevas trabajando en Tentenublo? ¿Cuál ha sido tu recorrido hasta llegar aquí?

Yo primero fui viticultor. Empecé con mi propio proyecto elaborando mis vinos bajo el nombre de Tentenublo en 2011. Nosotros antes vendíamos la uva a otras compañías, pero en 2011, con la crisis del 2010 de los precios, decidí empezar a embotellar. Comenzamos poquito a poco con unas 3.000 botellas y, en tres/cuatro años, conseguimos vender toda la producción de todos nuestros viñedos. Trabajamos solo con las uvas de nuestras 10 hectáreas de viñedo propio.

Xérico de Roberto Oliván (Tentenublo Wines)

¿Por qué Tentenublo?

Es el nombre que se le da en los pueblos al repique de campanas para alejar a las nubes de granizo durante la maduración de la uva.

¿Cuántos sois en bodega?

Trabajamos 4 en bodega, entre ellos mi mujer. Yo me encargo de las relaciones con todo el mundo, de la parte comercial, etc. Tanto en el ámbito nacional como en el internacional (exportamos un 80%).

Crees que podrías definirte, enológicamente hablando, con una sola frase?

La idea sobre todo es “respeto” a la viña. Respeto a lo que me llega del campo y a lo que he visto toda la vida. Respetar las tradiciones que teníamos antes y lo que nos pasa durante el año, es decir, ir adaptándonos más que cambiando las cosas.

¿Puedes explicarnos cuál y cómo es la gama actual de vinos que estás elaborando?

Estamos haciendo tres vinos de pueblo que van separados por suelo: Xérico (viñedos en Vargas calizas blancas), Tentenublo (areniscas rojas) y Custero (viñedos jóvenes, el vino de cosechero). Y, por otra parte, tres vinos parcelarios cada uno representando tres sitios muy especiales, que es la línea de El Escondite del Ardacho: El Abundillano, Las Guillermas y El Veriquete. Solo trabajamos en Viñaspre una pedanía de Lanciego (Rioja Alavesa) situada en el extremo oriental de la Sonsierra.

Sé que resulta difícil, y que cada uno de tus vinos será motivo de orgullo para ti, pero si solo pudieras elaborar uno de ellos, ¿cuál sería y por qué lo elegirías?

O Xérico o Custero, pero seguramente Xérico, porque es el que más representa el concepto de cosechero, lo que es el año a año. Es un vino muy rústico, muy puro. Es el único que no pasa por madera. Se elabora en hormigón y se cría año y medio también en hormigón, antes de su paso en botella.

Entiendo que lo que quieres con tus vinos es que se exprese el fruto y la tierra, y por eso elijes trabajar en hormigón.

Sí, y también porque es un material muy fácil de trabajar. Afina mucho los vinos. Les hace como una radiografía. Si tienes un vino joven y lo metes en hormigón, cuando lo pases a botella su evolución en ella va a ser mucho más lenta. Va a ser joven durante mucho tiempo. Ocurre lo mismo con los vinos con crianza. Es como que el hormigón les “hace una foto”. Luego en la botella no evolucionan tan rápido.

Para mí el hormigón es como una barrica pero quitando todo lo malo de la barrica. Se limpia muy bien, lo puedes tener vacío… Ojalá pudiera tener toda la bodega llena de depósitos de hormigón, sería una maravilla.

¿Cuáles dirías que han sido los cambios en materia de viticultura y elaboración más notables que se han experimentado en el sector en los últimos años?

Una vuelta al origen, a ver los viñedos, a poner el foco en la viña. Hasta las grandes bodegas están empezando a hablar de los viñedos. Más que una novedad se está volviendo una tradición.

Foco que tú ya tenías desde el principio.

Claro, es que nosotros no teníamos otra cosa. Cuando empezamos no teníamos más que viña.

En tu experiencia, ¿cuánto tiempo crees que se tarda en poner en el mercado un vino que nace como una idea en el pensamiento de un enólogo como tú?

Para crear un vino mínimo necesitas un año y ver qué expresa la viña.

¿Tienes en mente alguna novedad que nos puedas adelantar para esta campaña o en un futuro próximo?

Sí, las nuevas añadas, ¡¿qué más novedad que esas?! No tengo nada pensado, pero podría tener. Como elaboro todo por separado, podría probar vinos parcelarios nuevos, pero no es mi intención por ahora. Podría hacerte 40 vinos nuevos porque tengo 40 fincas, pero eso es una locura. Está muy de moda, pero lo nuevo mío es sacar cada año un vino que representa nuestro pueblo, y es bastante trabajo y parece que este punto de vista se está infravalorando.

El mercado está saturado de cosas nuevas y no haces marca, haces imagen, pero no tanta marca. A mí me pasaba, ahora tengo 7 vinos, pero llegué a tener 12. Veo más importante elaborar 40.000 botellas de un vino de un precio medio alto que dé todos los años la talla, que todos los años tenga una añada diferente, que represente si es cálida, si es fría…

Eso sí, siempre hago I+D y hago pruebas y cambios.

El que de verdad consume y se ha vuelto fiel a una marca está esperando las nuevas añadas y le tienes ganado para toda la vida.

«Es como que el hormigón hace una radiografía a los vinos. Si metes un vino joven en hormigón, cuando lo pases a botella su evolución va a ser mucho más lenta. Mantendrá su juventud durante mucho tiempo.»

¿En qué tipo de depósitos elaboras actualmente tus vinos en cuanto a materiales y formas? ¿Haces diferenciación a la hora de utilizar unos u otros, por ejemplo, para fermentar, según el perfil del vino buscado?

Depende mucho de la finca. Para cada parcela tenemos destinados unos vinos u otros. Lo que va para Xérico, por ejemplo, va siempre en hormigón tanto la fermentación como la crianza. Con las maderas igual. Hemos ido haciendo prueba y error y ya lo todo muy definido. Eso sí, todos pasan algo de tiempo en hormigón.

Por ejemplo, ¿qué ventajas encuentras en fermentar en hormigón frente a los depósitos de acero inoxidable?

Lo procesos en el hormigón son mucho más tranquilos, todo va más lento. Las temperaturas por ejemplo las controlo mejor que en el inoxidable. En la maloláctica el proceso es mucho más pausado, son un poco más larga pero más pausada. Sobre todo, es eso, es como que los procesos son más naturales, más tranquilos.

Resulta evidente que hay una tendencia actual a vinificar y criar los vinos en hormigón. ¿Habías trabajado ya con depósitos de este material antes?

Sí, cuando asesoraba a bodegas ya había trabajado con hormigones. En algunas revestidos y en otros crudos, yo los prefiero así, aunque luego el trabajo es mayor (tema limpieza, etc.), sobre todo en la crianza. En la fermentación no tanto, pero en la crianza el hormigón se nota mucho. He hecho la prueba con el mismo vino dejando durante 6 meses la mitad en inoxidable y la mitad en hormigón y este último sale súper bueno y tiene otro toque. Tiene que ser por la micro oxigenación, porque la temperatura es más constante… se nota mucho.

¿Encuentras ventajas en términos de eficiencia térmica en ellos frente al inoxidable y/o la madera?

El carácter joven de los vinos el hormigón lo mantiene más. Como decía antes, el hormigón hace una radiografía, es como que fija el vino y luego la evolución en botella es mucho más lenta. Se mantiene la fruta y la personalidad del viñedo.

¿Cuánto tiempo llevas utilizando los depósitos de hormigón de Winecrete? ¿Cuántos tienes en la bodega y de qué tamaños son?

En el 2014. Tenemos 7, desde los 700 litros hasta los 6.000.

¿Qué es lo que más te gusta de los depósitos de hormigón de Winecrete?

Sus líneas. Su sencillez. Además, al ser cúbicos los veo muy funcionales y prácticos. Cuando en las bodegas no tenemos mucho espacio, el cubo es lo más práctico. He visto también una buena evolución en vuestros depósitos, se nota mucho en la crianza, sobre todo en los volúmenes grandes. También habéis mejorado mucho los acabados y la estética.

A la hora de su elección, ¿qué te llevó a apostar por nuestra empresa?

La calidad-precio, inmejorable.

«Ojalá pudiera tener toda la bodega llena de depósitos de hormigón, sería una maravilla.»