Entrevista a Berta Valgañón: «mi trabajo es el campo, es mimar la viña y ver eso en un vino»

Berta Valgañón encarna la pasión y el respeto por una herencia vinícola centenaria en pleno corazón de Rioja Alta. Cada botella lleva consigo la esencia de la tierra, el valor del detalle y el sueño cumplido de una viticultora comprometida con la autenticidad y la artesanía.

Con formación en viticultura y enología, Berta ha sabido dar continuidad y renovar la tradición familiar, elaborando vinos únicos a partir de viñedos singulares —algunos con más de un siglo de vida— cultivados bajo principios ecológicos y regenerativos. Su proyecto, forjado a los pies de los montes Obarenes y arraigado en la histórica bodega familiar del siglo XVI, refleja un equilibrio admirable entre modernidad y tradición.

Berta, nos gustaría conocerte un poco mejor. ¿Cuánto tiempo llevas al frente? ¿Cuándo creaste tu bodega y cuál ha sido tu recorrido hasta llegar aquí?

Empecé en el 2016. Empecé con un poquito, ¿sabes? Dos depósitos de inoxidable y tres barricas. Y quería ver qué salía de mis viñedos. Y luego ya pues cada año comercialmente me voy atreviendo un poquito. Porque al principio yo no sabía nada de la comercialización. Sí que sabía de los viñedos, pero poco de elaborar y menos de comercializarlo. Con el tiempo he ido aprendiendo y cada año voy aumentando un poco mi capacidad.

¿Y qué te llevó a empezar este proyecto?

¿Qué me llevó? Pues mira, yo soy hija de agricultores y siempre me ha tocado. Estoy muy vinculada al campo. Estudié Ingeniería Agrícola y he estado trabajando fuera. Pero cuando mi padre decide retirarse, me replanteé mi futuro. Era el momento de dar paso a otra generación.

En mi caso, como no tengo hermanos, no había nadie que fuera a coger el campo. Tenemos dos viñas que son muy viejas, que tienen 100 años y 120. Y pensé que no podían perderse y que tenía que ser relevo generacional. Si no, ese hubiera sido su fin.

Tuve dos hijos y vi que teníamos ese patrimonio y me animé. Vine al campo para continuar un poco, para ser yo el relevo generacional. Y pensé que, ya que había estudiado ingeniería agrícola, tenía que aportar un poquito más. Así que, además de cultivar el campo, comencé a elaborar el vino.

¿Cuánto viñedo trabajas?
Trabajo 10 hectáreas, cinco vendo uva y cinco elaboro yo. Son certificadas en ecológico y tengo 9 variedades de uva diferentes.

¿Cuál es tu filosofía, qué te mueve?
Mi trabajo es el campo, es mimar mucho la viña y luego ver eso en un vino.

¿Cómo planteas cada uno de los vinos que elaboras?

Planteo un viñedo, un vino. Como en Borgoña. Y luego pienso en cómo enfocar ese tipo de uva, de ese viñedo y elijo un material u otro. El hormigón a mí me gusta mucho porque no influye demasiado en el carácter del vino. O sea, digamos que doma el vino. La uva evoluciona porque micro oxigena, pero luego no aporta los matices que una barrica puede influir en él. A mí me gusta hacer ese perfil de vinos. Con el hormigón sale el vino equilibrado, perfecto, y es sencillo elaborar con él. Entra la uva y con el cemento sale el vino hecho ahí, redondo.

¿Y utilizas el hormigón en todos tus vinos?

Todos han pasado por ahí sí, aunque sea una parte. Pero el que más protagonismo tiene es el Región 1, que está solo en hormigón. Su fermentación y su crianza. Y el Berta Valgañón Selección Natural tiene una tercera parte de crianza en hormigón.

“MI TRABAJO ES EL CAMPO, ES MIMAR MUCHO LA VIÑA Y LUEGO VER ESO EN UN VINO.”

¿Qué crees que le aporta la fermentación y la crianza en hormigón?

La fermentación también está muy bien hacerla en hormigón porque el hormigón tiene la inercia térmica. En el inoxidable termina de fermentar y cae la temperatura en cuatro días y te cae en picado. Está demostrado que el color se pierde ahí en esa bajada de temperatura radical. Eso no pasa con el hormigón, ya que mantiene muy bien la temperatura del vino, la mantiene constante.

Según va entrando el invierno va bajando la temperatura, pero lo hace de manera muy lenta y muy progresiva. Cosa que no ocurre en el inoxidable.

Por otra parte, en la crianza, al tener una microoxigenación, el vino va evolucionando. Va cambiando y lo va domando. Si por ejemplo está seis meses un vino en un depósito de hormigón, se afina como si hubiera estado mucho más tiempo en una barrica. Es la tendencia actual también, sacar los vinos finos al mercado y un poco antes.

Foto | bertavalganon.com

«EL HORMIGÓN A MÍ ME GUSTA MUCHO PORQUE NO INFLUYE DEMASIADO EN EL CARÁCTER DEL VINO: DOMA LA UVA, LA EQUILIBRA Y RESPETA LA FRUTA.«

Foto | bertavalganon.com

Y que se note la fruta.

Sí, respetar mucho la fruta, el clima, el terroir.

¿Y por qué el Maturana (el Región I) lo haces solo en hormigón? ¿Por qué esa variedad?

Pensé que, como es una variedad que no es muy típica, ni el consumidor está muy habituado a sus matices, decidí meterla en hormigón para que la madera no influyese en él. Y luego hay un mercado que está interesado en vinos más puros, que no quiere que les influya la barrica. Es un nicho de mercado que hay y que busca este tipo de vinos de pequeños productores. Por eso está enfocado así también.

Empecé a trabajarlo así y es otra variedad que no me apetece meterla en la barrica. Veo otros vinos que los meten y están, como digo yo, domesticados.

¿Es un mercado más internacional.?

Sí. Bueno, también aquí cuando empecé con ella la gente pensaba que era un vino raro. Pero ahora cada vez encuentro que va gustando aquí el mercado nacional. Hay un público que busca vinos diferentes y tiene el paladar más abierto. En España está gustando, aunque principalmente se demanda más en el mercado extranjero.

«PLANTEO UN VIÑEDO, UN VINO. CADA PARCELA PIDE SU FORMA DE ELABORARSE Y DE EXPRESARSE TAL CUAL ES.«

¿Cuáles dirías que han sido los cambios en materia de viticultura y elaboración más notables que se han experimentado en la bodega en los últimos años?

La conversión a ecológico, empecé a trabajar todo en ecológico en 2018. Aunque yo desde que empecé ya lo hice con esa filosofía, trabajando el campo, quitando pesticidas… Otro cambio es que partí un poco con inoxidable y barrica y luego he ido a buscar esos materiales.

Antes se te conocía como Pretium pero ahora ya se te conoce como “Berta Valgañón” que es tu nombre y tu bodega. Y todo este cambio ha venido junto a un restyling y nueva imagen. ¿Por qué ha sido?

Bueno, es que antes hacía “un vino, un diseño”, “otro vino, otro diseño”. Y entonces vi que, para que se viera que todos los vinos pertenecían a la misma bodega, lo mejor era que tuvieran el mismo estilo. Además, dado que se buscan vinos hechos por mujeres, quería darle más protagonismo a mi nombre. Antes no ponía «Berta Valgañón» en las etiquetas y ahora, en todas, independientemente de la marca del vino, pone «Berta Valgañón», que es mi nombre y el de la bodega.

¿Cuál es tu gama de vinos actual?

Elaboro tres marcas. Pretium es la marca de los viñedos centenarios, con los que elaboro tres vinos. Luego está la línea de Berta Valgañón, que son vinos de autor. Y por último está Región I, elaborado con viña joven que yo planté cuando empecé el proyecto, pensando en lo que quería tener en mi bodega.

Foto | bertavalganon.com

«AHORA BUSCAMOS VINOS MÁS FINOS, AFRUTADOS Y LIGEROS: UNA BUENA UVA Y UNA CRIANZA MÁS DELICADA, Y ESO TE LO DA EL HORMIGÓN.«


Cuando compré el primer depósito, recuerdo una anécdota de mi padre. Él estaba en la cooperativa que era toda en hormigón. Hicieron una inversión y picaron todo aquello para poner inoxidable, y nos decía: “pero bueno, me estás diciendo que tiramos esos depósitos de hormigón de la cooperativa, con todo lo que costó, para poner inoxidable, y que ahora es mejor el hormigón. ¡Pero es que estáis locos estos jóvenes!”. Ahora estamos volviendo a como se hacía antes, a elaborar como se elaboraba antes.

¿Y qué ventajas a nivel aromático y de boca crees que presentan los vinos madurados en depósitos de hormigón?

Pues, aromáticamente se abren más rápido, se afinan antes. Tienes un mismo vino en inoxidable y en hormigón, y el inoxidable está todavía sin hacer. Y, aromáticamente al principio no huele a fruta ni nada, frente al de hormigón, en el que ya empiezas a ver frutas rojas, fresas, ¿sabes?

Ahora buscamos más frescura en los vinos. No esos vinos aburridos, con mucha extracción. Yo creo que la tendencia va por elaborar esos vinos más finos, afrutados y más ligeros. No con tanta extracción. Que la uva sigue siendo la misma y una uva buena, pero tiene que ir a una crianza más fina, y eso te lo da el hormigón.


¿Cuándo empezaste a trabajar con Winecrete?

En el 2017, cuando os vi en Enomaq. Y estoy muy contenta.


Descubre más sobre BERTA VALGAÑÓN en su web: www.bertavalganon.com/