Entrevista a Nicolás Brun Aguerri: adaptación, viña y libertad enológica. Del Somontano a la montaña: una búsqueda constante.

Nicolás Brun Aguerri representa una forma inquieta y honesta de entender el vino: desde la adaptación constante, la visión integral y el compromiso con el territorio. En Batán de Salas, bodega de la Denominación de Origen Somontano, ha desarrollado toda su trayectoria profesional, liderando una transformación profunda que ha redefinido tamaño, modelo y estilo hasta encontrar una identidad propia y coherente.

En paralelo, impulsa Casa Vinícola Moliniás, su proyecto más personal: una bodega de montaña en la comarca de Aínsa-Sobrarbe donde recupera viñas viejas y cultiva nuevas plantaciones a 900 metros de altitud, devolviendo pulso vitícola a un paisaje casi olvidado.

Su manera de trabajar huye de compartimentos estancos. Nico no se define solo como enólogo, sino como alguien que necesita comprender el proceso completo: la viña, la fermentación, la crianza y también el mercado. Desde la reconversión ecológica hasta la exploración de variedades históricas como Moristel o Parraleta, su trayectoria es la de quien entiende el vino como un proceso vivo, en evolución permanente.

Hola, soy Nicolás Brun Aguerri, enólogo de Batán de Salas, una bodega de la Denominación de Origen Somontano. Y también soy fundador y viticultor y enólogo de Casa Vinícola Molinías, un proyecto personal de una bodega de montaña en la zona de Aínsa-Sobrarbe.

Batán de Salas nace hace ya unos cuantos años, un poquito antes de empezar yo mi carrera profesional. De hecho, es la bodega en la que he desarrollado toda mi carrera, más allá del proyecto personal de Casa Vinícola Molinías, que lleva menos tiempo.

Batán de Salas nace de la mano de Mariano Beroz, que fue el creador y presidente más longevo de la D.O. Somontano. Me gustaría definir el proceso de vida de esta bodega como un proceso de adaptación extrema. Hemos ido cambiando el modelo, la forma de elaborar, la forma de vinificar, la forma de vender, hasta que hemos encontrado nuestro tamaño, nuestro nicho y nuestra forma de trabajar. Ha sido un proceso muy exigente, pero sí que es cierto que esa exigencia nos ha exigido tanto que nuestro nivel ha subido, tanto a nivel enológico como el de toda la compañía.

De manera paralela, con mi mujer y unos amigos, estamos plantando unas viñas muy extremas, recuperado viñas viejas en una zona vitícola casi perdida, en la comarca de Sobrarbe.

¡Qué difícil! Con una sola frase diría que soy un enólogo que busca entender el proceso entero de la compañía (el proceso de ventas, de vinificación, de cultivo…). Más allá que centrarme exclusivamente en la parte enológica, me gusta tener una visión más integral.

Una de las grandes mejoras que he notado yo como enólogo, del día a día dentro de la bodega, ha sido desde que he empezado a salir de la bodega y a estar en la viña. Desde 2021 estamos trabajando en ecológico en Batán de Salas, estamos terminando el proceso de reconversión. Y también se unió Julio Prieto como asesor vitícola. Eso ha exigido salir más a la viña, cambiando así la forma de entender lo que hacemos.

Además, dentro de mi proyecto personal, dedicar muchas horas de mi tiempo a plantar, cuidar y cultivar mis propias viñas, me ha hecho empatizar mucho más con los viticultores y entender mucho más el proceso.

Lo mismo me ha ocurrido con la parte posterior a la vinificación. Tener que salir a vender me ha hecho entender más todo el proceso y me ha dado una visión global del trabajo.

Cuál y cómo es difícil, porque son varias. En Batán de Salas tenemos dos grandes gamas. La Denominación de Origen Somontano tiene una particularidad: las variedades más típicas, más tradicionales, más clásicas de Somontano son las más nuevas. Cuando la Denominación de Origen Somontano explota, lo hace agarrado a variedades internacionales, que ha dado unos resultados muy buenos aquí, y eso es lo más conocido y lo más extendido, por supuesto, de la denominación, y eso es una parte importante de nuestra gama.

Cabernet, Merlot, Syrah, Chardonnay, Gewürztraminer, elaborados de una forma más o menos tradicional, es decir, buscando extracción, color, uso de madera, etc. Nosotros vendimiamos todo a mano, pero digamos que esa receta no ha cambiado demasiado.

Y, por otro lado, estamos buscando los orígenes de Somontano, que son las variedades, no diría ancestrales, pero las variedades que había antes de las otras variedades, como son el Moristel y la Parraleta en tintos, y el Alcañón y el Macabeo en blancos.

No nombro la Garnacha en la Garnacha blanca, porque sí que es cierto que tiene un pie en cada mundo. En mi opinión está más con las ancestrales, y eso marca una gama completamente distinta. Ahí sí que estamos usando menos madera o madera más grande, usando mucho más hormigón, utilizando raspón y haciendo vinificaciones no tan centradas en la extracción como en la tensión en boca.

Son como dos grandes mundos.

“DEDICAR MUCHAS HORAS DE MI TIEMPO A PLANTAR, CUIDAR Y CULTIVAR MIS PROPIAS VIÑAS ME HA HECHO EMPATIZAR MUCHO MÁS CON LOS VITICULTORES Y ENTENDER MUCHO MÁS EL PROCESO.

Si solo pudiera elaborar uno, miraría los números y elegiría el más rentable, eso no tengo ninguna duda, pero sé por dónde va la pregunta. Y soñando un poco, creo que el vino con el que te despiertas por la mañana o con el que te acuestas pensando, en mi caso, es siempre el siguiente. Es decir, es el vino que no has hecho antes o la etiqueta que no has hecho antes o la viña que no has vinificado antes la que más me gusta vinificar, porque es el proceso de descubrimiento y de ensayo en su forma más pura.

Entonces yo creo que el vino que más me apetece elaborar, siempre, o mi vino favorito, de hecho, de otra forma, es siempre el siguiente.

«LA GRAN MEJORA COMO ENÓLOGO LLEGÓ CUANDO EMPECÉ A SALIR DE LA BODEGA Y PISAR LA VIÑA. NO ME INTERESA SOLO LA VINIFICACIÓN: NECESITO ENTENDER TODO EL PROCESO, DESDE EL CULTIVO HASTA LA VENTA.»

Es que nosotros hemos cambiado todo en la bodega varias veces. La primera vendimia que hice yo con esta familia fueron 1.800.000 kilos, el año pasado fueron 120.000 kilos.

En ese proceso de búsqueda de adaptación, hemos intentado ser bodega grande, bodega pequeña, bodega mediana, hemos jugado un poco a todo. Para mí, los grandes cambios que he notado a la hora de elaborar, a la hora de ser puramente enólogo, ha sido pasar a ecológico. Notamos una diferencia enorme en las fermentaciones, especialmente en las de estas variedades más ancestrales. Ese proceso fue muy importante para nosotros, en términos de calidad, más allá de sostenibilidad y estas cosas en las que no entro ahora.

Salir a la viña, como te decía antes, entender bien el proceso en el que estamos. Estoy empezando a entender la frase tan manida de “los grandes vinos que se hacen en la viña”. Y atrevernos a probar.

Bueno, más que atrevernos a probar, poder probar. Nosotros hemos estado muchos años en los que hacer pequeños ensayos era muy complicado por la estructura de nuestra bodega. Hasta un año dijimos basta e hicimos 150 vinificaciones. Y eso fue, además, la vendimia de 2020, que fue muy rara y muy especial. Eso fue un cambio de rasante completo.

«EL VINO QUE MÁS ME APETECE ELABORAR SIEMPRE ES EL SIGUIENTE.»

En Batán de Salas hemos tenido muchos vinos. Hemos tenido una gama muy amplia y estamos en proceso de depuración, de elegir aquellos que se muestran mejor, que son más rentables, que trabajan mejor. Estamos en esa búsqueda de perfiles, aunque hay cosas que estamos renovando y cosas que vamos a hacer.

Pero la gran novedad mía como enólogo Casa Vinícola Moliniás. Al principio estábamos trabajando exclusivamente dos vinos, que se llaman Diaples, que son de unas viñas viejas del Sobrarbe. Más tarde salieron a la venta los primeros vinos de la finca que estamos recuperando, ese pequeño ecosistema que estamos recuperando a los pies de la sierra Ferrera. Viñas a 900 metros.

En la vinificación, el depósito principal de esta bodega es el cubo de hormigón, principalmente con epoxi. Prácticamente todos los vinos pasan por hormigón con epoxi, por una razón: es un formato muy cómodo a nivel de dimensiones y de proporciones y que el proceso de la bodega está diseñado para ir allí. Vendimiamos en cajas, la cinta elevadora y demás. Y además somos una bodega que tenemos una climatización aérea y no tiramos mucho del frío durante la fermentación porque también tenemos una cámara de frío para enfriar las uvas.

Entonces tenemos esa inercia del depósito que se enfría por el ambiente y con las propias uvas el depósito de hormigón nos va muy bien. Esa es la base. Luego utilizamos de todo: desde hormigones más pequeños, hormigones sin epoxi (aunque son minoría), madera, inoxidable, utilizamos todo.

«EN HORMIGÓN LOS VINOS NO SE MAQUILLAN: SE COMPACTAN, SE AFINAN Y GANAN REDONDEZ SIN DULZOR AÑADIDO«

Sí, para fermentar, sobre todo las vinificaciones más distintas que hacemos en Batán de Salas. Es fundamental para nosotros, el material nos gusta mucho. Intentamos hacer vinificaciones de contacto muy largas, por infusión, moviéndolos muy poquito. Entonces el material es muy importante, el hormigón funciona muy bien. Pero sobre todo intentamos adaptar los volúmenes de los depósitos a las parcelas.

Intentamos, aunque luego se mezclen, trabajar muy parcelario, sobre todo por la fecha de vendimia. En ese aspecto, tener una gama tan grande de tamaños como tenemos aquí: ocho, cuatro, tres mil, dos mil, seiscientos… nos da mucho juego a la hora de poder adaptarnos a cómo viene la vendimia.

En nuestro proceso de vinificación, que es vendimia manual y pre enfriada en una cámara en un contenedor refrigerado, sí. Además, tenemos la bodega refrigerada. Entonces los depósitos los tenemos fríos y la uva cede parte de ese frío o capta parte del calor del hormigón y hace que la inercia sea conjunta.

En ese aspecto sí. Al final estamos vendimiando prácticamente todo el mes de agosto, por eso la cámara de uvas. En otros procesos de vinificación pues tendría que verlo, seguramente sería distinto.

Y yo los prefiero con epoxi porque me parece una herramienta mucho más versátil. Para mí la forma de entender es que la base de la bodega, como la base de los depósitos de almacenamiento y de fermentación son los hormigones, tienen que ser depósitos muy versátiles a la hora de trabajar, de limpiar, etc. Y tenemos las especialidades, los pocos depósitos pequeños, como tenemos tinas de madera u otras cosas sin epoxi para esas aplicaciones más específicas.

Sí, más de uno. Diaples Blanco, que es un blanco de viñas viejas que va de aquí a la botella. Hacemos un vino que se llama Pasotismo Blanco, que se cría en dos hormigones de mil litros en crudo, sin epoxi, con un resultado muy bueno. Además es un vino muy hábil, muy delicado. El Moristel de Somontano también lo hacemos 100% epoxi.

Sí, en mi opinión definiría el proceso de crianza de vinos en hormigón como un proceso más que de maduración, de concentración de los vinos. Los vinos se compactan y se hacen más redondos, tanto en nariz, donde los aromas maduran en nariz y en boca tienden a mostrar una redondez que no se va hacia el dulzor. Tienden a afinarse sin ese aporte de dulzor que te podría dar la madera.

«WINECRETE NOS HA PERMITIDO TRABAJAR CON UNA GAMA AMPLIA DE VOLÚMENES SIN RENUNCIAR A CALIDAD NI VERSATILIDAD.«

No tiene que ver específicamente con lo que son los depósitos, pero la realidad es que lo que ha supuesto Winecrete para nosotros es un abanico de volúmenes de depósitos muy grandes con la diferencia de que desde el más pequeño hasta el más grande son de una gran calidad.

Es decir, nos ha permitido alargar los tiempos de contacto con pieles. Nos ha permitido alargar las maduraciones de los vinos acabados mucho. Y en el caso de los depósitos en crudo nos ha permitido jugar a crianza especialmente en blancos. Es decir, hacer vinos más largos y más complejos evitando el aporte de la madera porque en los tintos ese impacto es objetivamente menor que en los blancos.

Diría que son funcionales, robustos y versátiles.

Funcionales porque están pensados desde la lógica del trabajo en bodega. No buscan imponerse desde la forma, sino aportar valor real enológico. Esa racionalidad permite optimizar la relación litro-precio y, gracias a ello, disponer de una gama amplia de capacidades sin comprometer la calidad.

Robustos porque resisten exigencia real. Los hemos sometido a condiciones muy duras, incluso con vinos de pH extremos, y han respondido de forma sorprendentemente estable.

Y versátiles porque permiten trabajar con comodidad y libertad. La accesibilidad, especialmente en los formatos cúbicos con plataforma superior, facilita las operaciones y amplía las posibilidades de uso. Nos dan margen para experimentar, probar y afinar sin limitaciones estructurales.

Descubre más sobre BATÁN DE SALAS en su web: www.batandesalas.com
Y no te piedas el proyecto de CASA VINÍCOLA MOLINIÁS www.casavinicolamolinias.com

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